HH. ESCUCHA ACTIVA

Con el fin de responder de forma apropiada a los demás, es necesario prestar atención a los mensajes que envían y asociar futuras respuestas con esos mensajes. La escucha activa se da cuando un individuo manifiesta ciertas conductas que indican que claramente está prestando atención a la otra persona.
Para informarnos mejor de lo que nos están contando y mostrar que atendemos y estamos interesados o no.
Las señales de escucha regulan el flujo de la conversación: sabemos cuando es nuestro turno, cuando lo que contamos interesa, damos pie a que continúen hablando…


  • Postura dirigida hacia el interlocutor.
  • Expresión facial de atención.
  • Mirada directa.
  • Gestos y movimientos: movimientos afirmativos con la cabeza, sonreír…
  • Imitar (“reflejar”) la expresión facial del que habla.
  • Murmullos de aprobación o negación: “Umm, Umm…”, “aha”, etc.
  • Respuestas de reconocimiento: “Claro”, “tienes razón”, “te escucho”, “ya veo…”
  • Resúmenes aclaratorios: “Osea que…”
  • Hacer alguna pregunta breve para aclarar algún punto.
  • Empatizar: “Imagino cómo te sientes”, “te entiendo”…
  • Referencia a afirmaciones anteriores hechas por la otra persona (desde recordar su nombre hasta recordar otros detalles sobre hechos, sentimientos o ideas expresadas por la otra persona) indican un interés en ella (al recordar lo que ha hablado en otra ocasión) y es muy probable que la anime a participar más activamente en la interacción que está teniendo lugar.
Para una adecuada escucha activa es importante:
  • No realizar otra actividad mientras el otro habla.
  • Esperar a que el otro termine. Evitar adelantarnos y adivinar lo que el otro  quiere decirnos.
  • Concentrarse en lo que el otro nos está diciendo. No estar pensando en lo que vamos a contar nosotros después.
  • No emitir juicios de valor: “Eso no es nada”, “eso son tonterías”…

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